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Nota: el texto entre //son recuerdos//

Secuela de un Amor.

Por: Marissa Cervantes

 

Capítulo 3: “Bajo el Cielo de Londres”

Abre los ojos levemente. Observa a su alrededor, da un suspiro. Todo está en orden. ¿Por qué se preocupa? Rodea entre sus brazos a su esposa  y le da un leve beso en la frente a ella, quien entre sueños esboza una hermosa sonrisa. Se ve preciosa, parece un ángel. Es por eso que no va a permitir que le ocurra nada. Desvía su mirada hacia la mesita de noche, donde reposa el puñal que le ha dado su prima varias horas antes. Cuando tuvo entre sus manos el puñal le bastaron unos segundos para comprender que estaba relacionado con el conjuro lanzado en contra suya. Entonces había decidido partir a Inglaterra en ese instante. Habían llegando muy noche, y Sakura y él estaban cansados, por eso decidieron irse al hotel, ya mañana hablarían con Eriol.

-Sakura...- murmura él levemente.

-¿¿Mmmm??- susurra su esposa, sin abrir los ojos.

-Te amo... no voy a dejar que nada te pase...

 

Al día siguiente, casa de Eriol.

-Te ves preciosa- le sonríe Eriol por enésima vez a Tomoyo- y tranquila que en cualquier momento van a venir.

-Estoy tan impaciente- se sienta ella y entrelaza sus manos con las de su prometido- hace tiempo que no hablo con Sakura... tengo tantas cosas que hablar con ella.

-Lo que me preocupa es la razón por la que vienen. Shaoran no quiso anticiparme nada...

-A lo mejor y ya sospecha de alguien ¿no?- sugiere Tomoyo- ojalá que esta situación se arregle pronto.

-Oh, T-chan, creo que esta situación demorará algo...- suspira Eriol.

-No importa, estamos juntos en esto ¿no? Todo va a estar bien- ella sonríe optimista.

-Te amo- le besa- te amo tanto...

-Joven Eriol, hay dos personas esperándolo- le anuncian.

-Deben ser Sakura y Shaoran- dice tomando de la mano a Tomoyo- vamos a verlos...

-¡¡¡Sakura!!- Tomoyo corre a los brazos de su amiga entre sonrisas- ¡¡¡Qué bueno que ya estás aquí!!!

-Creo que vamos a dejarlas solas para que platiquen mientras nosotros hablamos de...

-Eso no Shaoran- le corta su esposa- quedamos en que estos asuntos se discutirían entre todos... de modo que vamos a hablarlo los cuatro juntos.

-Está bien- suspira Shaoran sonriéndole- que contigo no se puede.

-Podemos hablar tranquilamente en la biblioteca, vamos- dice Eriol conduciéndoles hasta el lugar mencionado. 

Una vez allí, Eriol les invitó a sentarse.

-Bien, empezaré hablando yo- dice Eriol- investigué mucho sobre el conjuro que hicieron en contra suya. Para empezar es un hechizo muy poderoso, como es obvio, pero además es muy especial; por lo que muy pocos han logrado terminarlo y terminarlo a la perfección. Los únicos que supe que podían realizar ese conjuro eran los del Clan Chien...

-¿Clan Chien?- duda Shaoran mirando a Eriol- no los conozco...

-¿No?- se asombra Eriol- pues yo pensé que esto te ayudaría mucho, ya que investigarías enseguida a los miembros de ese clan. ¿Cómo que no los conoces? Entonces... esto es muy extraño...

-Sabes que si desconozco su existencia significa que lo más probable es que el Clan no exista...- dice Shaoran- no es por alardear, pero es mi deber saber y conocer a todos los clanes, y no sé de ninguno que sea Chien.

-Lo que significa que estamos luchando contra un fantasma- inquiere Tomoyo preocupada.

-¿Y no puede ser otra persona quien realizó el conjuro?- pregunta Sakura.

-Es casi imposible, el Clan Chien eran los únicos que podían, además, según lo que sé... el mismo hechizo era algo muy “privado” de ellos, casi más nadie lo conocía- dicta Eriol muy seguro.

-Pero, explícanos cómo se realiza el conjuro, cómo nos afecta...- le pide Sakura a Eriol.

-Pues la persona que lo va a realizar tiene que poseer una gran fortaleza, se requiere tener un gran poder, tanto físico como emocional. No sé cómo se afecte contra las personas a las que se les practica el conjuro... aunque creo que...- Eriol mira a Shaoran y Sakura y duda si decirlo- no estoy seguro si decir esto, principalmente por tu estado, Sakura...

-Eriol, por Dios, me matarás de angustia si no hablas- dice ella.

-...el objetivo del conjuro es muy claro: ... la muerte...- dice él- aunque no sé cómo es que se lleva a cabo.

Sakura se soltó de la mano de Shaoran. Desde que se montó en el avión, ella sabía lo que le esperaba, sabía lo que vendría... se había preparado; pero escuchar de los labios de Eriol dictando la sentencia //muerte// fue como si algo dentro de sí se rompiera. Se llevó ambas manos a su vientre. Ahora ella no era lo que realmente importaba, lo importante era el ser que estaba creciendo dentro de sí... ¡¡Su bebé!! ¿Cómo haría para protegerlo? Entonces sintió la cálida mano de Shaoran tomando la suya, ella volteó, con lágrimas acumuladas en los ojos.

Algo dentro de Shaoran también se quebró. Sakura... su Sakura y su bebé. Quería verse optimista para transmitirle valor a Sakura, pero la palabra “muerte” aún resonaba como cañones en sus oídos y corazón. Como no había más nada que hacer, ambos se abrazaron en silencio, dejándose escuchar sólo algunos leves sollozos de Sakura.

 

En un Hotel de Londres.

Dio un gran suspiro al notar que él aún seguía allí sentado. Sólo observando cada movimiento suyo. No la había perseguido por la habitación o por el hotel... pero la seguía con la mirada a todas partes. Ella sentía y notaba sus ojos en todas partes. Le mira de nuevo, él tiene los ojos siempre así, con la mirada perdida... como si no estuviera mirando ningún punto fijo. Pero en realidad la están mirando a ella... la están deseando a ella, y eso la molesta. Se voltea hacia el espejo y aún siente esos ojos sobre ella. Toma una cinta y ata sus largos y oscuros cabellos en una cola. Entonces da media vuelta y queda frente a él. Camina varios pasos hasta quedar sólo a unos cuantos centímetros lejos de él, está tan cerca que puede escuchar su corazón palpitando por su cercanía, y esto la molesta. Él la molesta.

-¿Y bien?- ella se lleva las manos a la cintura en actitud de fastidio- Tao... ¿qué es lo que piensas hacer? Por que dudo que vayas a esperar que te traigan la comida hasta la habitación ¿o sí? Algún día tendrás que pararte de esta silla. No puedes estar vigilándome todo el tiempo...

-No necesito vigilarme- suspira él cerrando sus ojos- no necesito tener mis ojos abiertos para saber en donde estás...

-Preferiría que los abrieras- dice ella.

Él abre los ojos y la mira... con esos ojos perdidos y algo profundos  que le producen escalofríos a ella.

-Tao- se sienta en la cama- aquí estás a kilómetros lejos de ellos... no tienes que estar siguiendo sus órdenes todo el tiempo. Eres alguien joven, sal a divertirte...

-Mi trabajo es estar aquí contigo...

-¿Qué? ¿Por si intento escaparme? Por Dios Tao, tú sabes que jamás podría hacer eso. Que lo he intentado mil veces... y todas he fallado, los castigos que me aplican son horribles... no tiene caso que lo piense siquiera. Es sólo que, aún no entiendo por qué tanto odio hacia esas personas. No entiendo... ni quisiera entender. Ellos están cegados por un odio al que no le encuentro razón, Tao. Dime ¿tú sabes por qué?

-No, Lin, pero aunque lo supiera; no podría decírtelo- dice él desviando un poco su mirada, para la alegría de Lin.

-Sí, se me olvidaba que tú eres uno de ellos. No entiendo por qué... eres joven... ¿qué tienes tú que ver con unos rencores que seguramente vienen de años atrás?- ella se acerca más a él.

-Eso es algo que no puedo revelarte... y no porque ellos me obligan- dice viendo la cara de fastidio de la joven- sino porque es algo muy difícil de explicar para mí, además que tú nunca lo entenderías... nadie lo entendería.

Ante esta respuesta, Lin se acerca más a Tao, éste se empieza a sentir ligeramente incómodo.

-Lin, por favor...

-Vaya, estoy logrando incomodar al serio y maduro Tao- sonríe ella coquetamente- sólo quiero que sepas que...

-Lin, ¿no crees que es hora de que vayas a hacer tu “trabajo”?, o volverás a enojarlos...

-¡¡Dios!!- ella se separa de él enojada- ¡¡NO puedes dejar de hablar de eso!! ¡¡Eres un excéntrico!! ¡¡Voy a salir un rato!!

Ella cierra la puerta rápidamente tras de sí, mientras Tao da un profundo suspiro.

-Wo ai ni... Lin...- murmura.

 

Residencia de Eriol.

-Entonces, ¿Cómo se realiza el conjuro?- pregunta Shaoran, una vez él y Sakura se han tranquilizado.

-Se requiere de un medallón antiguo... también de un puñal...

-¿Un puñal? ¡El puñal!- esa palabra hizo que Shaoran sacara de su bolsillo el puñal que, horas antes, le había dado su prima, lo extendió hasta Eriol, quien lo sostuvo en sus brazos.

Los tres contemplaron impaciente cómo la reencarnación de Clow, por interminables minutos, mira fijamente el puñal; analizando el signo que había en él. Eriol, por más que trataba, no podía reconocer el símbolo que veía; sin embargo, empezó a sentirse un tanto extraño. Era como si el aire a su alrededor fuera espeso... se le dificultaba algo respirar. El símbolo estaba allí, como si tratara de decirle algo...

//Eriol//

//Eriol//

//Eriol//

-Eriol- la voz de Tomoyo le hizo voltearse. Notó que su novia estaba preocupada- ¿te ocurre algo? ¿por qué te quedaste viendo así el puñal?

-No... no es nada...- miente él- es sólo que trataba de recordar si había visto este símbolo antes. Representa al Concilio de Hechiceros de Oriente ¿no es así?

-Sí- le confirma Shaoran- pero lo más extraño es que está invertido y de un tono más oscuro que lo normal.

-Lo lamento- dice devolviéndoselo a Shaoran- pero no le veo conexión con lo que ocurre. El símbolo no significa nada para mí. aunque lo que sí es seguro es que el puñal fue utilizado para realizar el conjuro. Y dices que apareció en el jardín de tu casa... lo que quiere decir que...

-... la maldición vendrá con más fuerza- termina Shaoran- no tienes que decírmelo. Es que aún no entiendo quién es el que está detrás de todo esto...

-...todo indica que es alguien cercano a ustedes. Tal vez esté hasta dentro del Concilio- sugiere Eriol.

-¿Dentro del Concilio?- se asombra Shaoran, mirándolo incrédulo- ¡Eso sí que lo veo imposible!

 

Hong Kong, Residencia Li.

Ya llevaba más de media hora allí esperando y nadie le había dicho a ciencia cierta en dónde estaba su hermana. Comenzaba a desesperarse, que cuando preguntara le respondieran con puras evasivas; que desviaran el tema. Estaba empezando a imaginarse que algo malo había ocurrido con Sakura y nadie quería ser quien se lo dijera. Finalmente, Tsi y Mei Ling entraron en la sala. Él se puso de pie enseguida.

-Hola Touya- le saluda Mei tranquilamente- no esperábamos tu visita. ¿A qué se debe?

-¡No comiencen con eso!- se exalta Touya- ¿No es obvio a qué he venido? Porque te aseguro que no es para saludar a tu primo. Quiero saber en dónde está mi hermana. Hace más de media hora que llevo preguntando por ella y nadie me quiere dar una respuesta concreta sobre su paradero...

Mei Ling y Tsi intercambian miradas. Touya se desespera; mientras que Kaho, aún sentada, observa en silencio. Ella había tenido que soportar el malhumor de Touya desde que se montaron en el avión. Había venido diciendo todo el trayecto que “¡Para qué vine! Me voy a encontrar con ese y toda su extraña familia...” y ya estaba ella cansada de todas sus quejas. Tal vez estaba empezando a desencantarse de Touya Kinomoto.

-¡¿Cómo que no está en Hong Kong?!- el grito desesperado de Touya la sacó de sus pensamientos- ¿Y entonces dónde demonios está?

-Pues ella está...

-... está con Shaoran- corta Mei Ling a Tsi-... pero a decir verdad nadie sabe con seguridad en dónde se encuentran ambos. Pero tranquilo, que deben de estar bien.

-Con tu primo no va a estar bien- dice Touya-  voy a buscarla...

-¡Espera!- Mei Ling le corta el paso- sé que estás aquí por que has sentido la presencia cerca de tu hermana y créeme; también nosotros estamos preocupados. Pero no podemos hacer mucho... de modo que te sugiero que pases la noche aquí, por lo menos, y ya mañana tratarás de contactar a Sakura.

-¡No quiero!- se enoja él- ¡Mi hermana está en peligro! ¿Qué no lo entiendes?

-Sí, pero ¿qué puedes hacer?- suspira Mei Ling.

-¡Voy a buscarla y a llevármela a Japón conmigo, es el único lugar en donde estará segura!- insiste él.

-¡Basta!- suspira Tsi. Los dos se voltean hacia ella, quien camina hasta donde está Touya y le mira fijamente a los ojos. La mirada de ambos permanece por varios segundos, hasta que lentamente Touya va cerrando sus ojos, y finalmente sucumbe y cae dormido. Las otras dos mujeres miran al durmiente en el suelo, y luego miran a Tsi extrañadas. La aludida se desploma en el sillón.

-Dormirá durante las siguientes diez horas- suspira- es que estaba cansada de oírlo discutir. Lo siento, estoy embarazada y no tengo humor para estar aguantando los berrinches de un celoso hermano mayor.

-Tranquila- dice Kaho sin quitarle la vista a Touya, y sonriendo- que nos has hecho un favor a todos. Estaremos tranquilos por unas diez horas, por lo menos.

-Pero, viéndolo desde otra perspectiva. Esto te hace bien a ti Kaho- Mei Ling sonríe pícaramente- ahora tú y Touya están solos, por así decirlo, en Hong Kong.

-Ni te creas, que ya me estoy resignando a que nunca llevaré al altar a este Kinomoto- suspira ella con tristeza y desaliento.

-Nunca digas nunca- Mei Ling sonríe- porque se me está ocurriendo una idea, una gran idea. Que te servirá a ti, y de paso hará que todos pasemos un momento divertido a costillas de Touya.

-¿Sí?- se interesa Kaho- ¿Y qué harás?

-Pues por lo pronto le pediremos a Wei y Ken que nos ayuden a llevar al “guapo durmiente” a su habitación- dice ella entre risas. Kaho también sonríe, tratando de imaginarse el plan de Mei Ling; todo esto ante la mirada de una cansada y un poco fastidiada Tsi, quien sólo suspira desalentada.

 

Londres, Inglaterra.

Sakura observaba el hermoso paisaje a su alrededor. Tomada de la mano de su esposo, trata de olvidarse por un momento todo lo que está viviendo y tendrá que vivir los siguientes meses. Pero no puede.

Analiza la situación: tiene que protegerse de alguien quien odia a su esposo, y que para dañarlo a él quiere matarla a ella y a su bebé. Sí, porque su embarazo complica la situación, por más que todos digan lo contrario. Trata de buscarle un lado positivo... ¿es que lo hay? Tal vez, considerando que está casada con el hombre a quien ama, y está esperando un hijo de él. No podría ser más feliz... su problema es que la felicidad y el peligro van de la mano, todo se conecta.

-¿Sakura?- le llama él dulcemente. Le está sonriendo... esa sonrisa es lo que la mantiene de pie en un momento tan crítico- ¿estás bien?

-Sí...- ella se recarga en su pecho- contigo siempre estoy bien...

-Lamento que...

-...no, no lo lamentes... porque sería como arrepentirte de nuestro matrimonio. Quiero que te quede bien claro esto- ella le mira a los ojos- te amo... y voy a afrontar esto y todo lo que venga... por ti y por nuestro bebé que viene en camino.

Ambos se miran fijamente y sonríen, dejándose fundir por un beso que les comunica todo lo que no pueden expresar claramente con las palabras.

Desde lejos, Tomoyo y Eriol los contemplan. La primera no puede dejar de sentir, aún, un poco de envidia. Porque a pesar de que ella y Eriol se amen tanto o más que Shaoran y Sakura, la gran diferencia es que ellos no están casados, y los últimos sí. Eso es lo que a Tomoyo le molesta. Había llegado a un acuerdo con Eriol, ambos habían tenido una larga y seria conversación, y finalmente, habían acordado permanecer en unión libre, mientras esta situación se definía. Ella había accedido, pero en el fondo no estaba tan de acuerdo.

//-Entiéndeme, no quiero que si algo llegara a pasarme, tú quedaras llorando a un esposo. No quiero eso para ti...-// había sido el argumento de Eriol. Pero ella le conocía muy bien. Sabía que había algo más... algo más... algo que había empujado a Eriol a tomar esta decisión. ¿Pero qué era? Le molestaba profundamente que él no se lo confiara. Eran una pareja... ¿cómo podía haber secretos entre ellos? Eso no debía ser.

-¿Te ocurre algo?- le pregunta él- te has quedado muy pensativa.

-No nada- niega ella con la cabeza. Sabe mentir y disimular muy bien, pero no sabe hasta cuánto tiempo.

-Pronto vamos a estar como ellos- dice él tomando su mano con fuerza- te lo prometo T-chan, pero por ahora sólo dame tiempo ¿sí? Deja que esta situación se termine y te juro que vamos a estar como ellos...

Ella sonríe interiormente. Aunque disimule lo que le ocurre, para Eriol no puede pasar desapercibido. Ella para él es un libro abierto, él puede ver a través de ella. Eso también le molesta, porque ella no puede tener secretos para él, en cambio él sí para con ella.

-¡Sakura!- Tomoyo se dirige a su amiga, dejando atrás a Eriol- ¿recuerdas que querías que te enseñaras las tiendas? Pues este es buen momento...

-¡Sí!- se emociona ella- no te importa ¿verdad Shaoran?

-No, claro que no, sólo ten mucho cuidado- le sonríe él.

-Tranquilo, que yo me encargo de ella- le guiña Tomoyo el ojo con seguridad- ¡Nos vemos, Eriol!

Ambas amigas se dirigen sonrientes al centro comercial que quedaba a pocas calles de donde se encontraban, pero Sakura pudo notar que ocurría algo en su amiga. Sin embargo, decidió no preguntar. Entraron al primer local y Tomoyo le insistió a Sakura para que se probara varios vestidos de maternidad. “Que muy pronto tendrás que usarlos” le dice su amiga entre risas. Con un poco de vergüenza, Sakura accede y empieza a probarse los modelos. Como era de esperarse, le quedan muy grandes para el delgado y esbelto cuerpo de ella; pero cuando se ve al espejo se imagina dentro de algunos meses, cuando su vientre haya crecido.

-¿Y?- se le acerca Tomoyo por detrás.

-Oh, Tomoyo... estoy tan emocionada- sonríe ella- quiero que mi bebé nazca, ahora.

-Pronto, pronto, mi Sakura- ella entrelaza sus manos- ya verás que será pronto y lejos de ningún peligro.

-Eso espero Tomoyo, te confieso que tengo mucho miedo... es que... nos quieren matar, Tomoyo.

-Sakura, tienes a demasiada gente que te ama como para pensar que te van a dejar morir tan fácil. Empezamos por Shaoran, él daría su vida por ti... y Touya, que daría hasta su alma entera. También tenemos al pequeño Kero, que vive para ti... y así seguirá una larga lista. Hay muchos que te amamos Sakura, no vamos a dejar que ni a ti ni a tu bebé les pase nada.

-Gracias- Sakura se seca las leves lágrimas que se habían acumulado en sus ojos por las palabras de su amiga.

Las dos ignoran que desde una distancia prudente, son observadas por Tao y Lin, quienes las habían seguido desde hacía rato. Tao las mira con absoluta indiferencia, mientras que Lin las observa con cautela, las examina. Es en esos momentos cuando se pregunta ¿Qué hace allí? ¿Cómo terminó siendo parte de esto? Ella no quiere dañar a nadie... pero no tiene más opción que obedecer. Le tiemblan las manos... ¿qué tendrá que hacer ahora? Tao la condujo hasta Sakura y Tomoyo, pero no le ha dicho qué es lo que debe hacer. Entonces ven cómo ambas ya se dirigen a la salida de la tienda, y Tao la mira.

-¿Y bien?- dice ella tomando fuerzas para preguntar- ¿Qué es lo que tengo que hacer?

Tao nota lo nerviosa que ella está y le toma la mano. Lin se sorprende, pero no lo rechaza ni le ordena que le suelte; es que necesita sentirse apoyada. De modo que ella aprieta fuertemente la mano de él.

-No te preocupes, Lin, que no es nada grave. Ellos me dijeron que en realidad lo único que tenías que hacer era asustarla.

-¿Asustarla?- se asombra ella, soltándole la mano a él inmediatamente.

-Sí, quieren que ella se sienta amenazada, que no pueda sentirse segura, ni siquiera con su esposo- le explica Tao.

-De modo que sólo tengo que asustarla ¿no? Bien, pues vamos darle un buen susto y terminamos con esto rápido, y de paso les doy un buen espectáculo, a ver si obtengo puntos a mi favor con ellos- suspira ella saliendo de la tienda.

Ya para entonces Sakura y Tomoyo van caminando y platicando alegremente por las calles. Lin se quita el sudor de la frente y se dirige hacia uno de los faroles. Coloca su mano derecha sobre el farol, y enseguida la luz del farol se apaga. Instantáneamente, todos los faroles se apagan, quedando la calle a oscuras. Tao nota como Sakura y Tomoyo detienen su paso.

-¿Sakura?- Tomoyo mira a su amiga.

-Tomoyo...- dice Sakura en tono asustado-... estoy sintiendo una presencia, muy cerca de nosotras...- las dos se toman de las manos fuertemente, y permanecen inmóviles.

-Bien, Lin- dice ella dándose fuerzas a sí misma- sólo es asustarlas...

Lin cierra los ojos y, lentamente, se va adentrando en la mente de Sakura. ¿Quién es Sakura? Puede observa a la pequeña de once años que se convirtió en Card Captor. ¿A quién quiere Sakura? Enseguida aparecen las imágenes de Touya, Fujitaka, Nadeshiko y Shaoran. ¿Qué teme Sakura? Entonces ve una sola cosa: el bebé. Por lo que teme ahora Sakura es por su bebé. Entonces abre los ojos y extiende sus manos, formando un aura de un color grisáceo, que se dirige hacia Sakura.

-¡¡Sakura cuidado!- le advierte Tomoyo.

Sakura logra esquivarlo, pero se arrincona contra la pared. Entonces observa con horror cómo el aura grisácea forma un cinturón alrededor de su vientre. ¡¡Su bebé! ¡Quieren a su bebé!.

-¡No!- grita ella desesperada, alejando con sus manos al aura- ¡Aléjate de él! ¡Déjalo en paz!

Entonces el aura se escurre entre los dedos de ella y así, tan rápido como apareció, se fue. Ella ya está al borde de las lágrimas y Tomoyo corre a abrazarla.

-¡Sakura! ¡Dios! ¿Estás bien?

-No... no...- solloza ella- quieren a mi bebé, Tomoyo... era con mi bebé...

-Todo va a estar bien, te lo prometo, Sakura...

-¡¡Sakura!!- llega Shaoran corriendo- ¡Sentí una energía que provenía de aquí! ¿Qué te ocurre?

-¡Shaoran!- Sakura se aferra  a él con fuerza- ¡Querían a mi niño! ¡Sentí como si él se saliera de mi vientre! ¡Fue horrible!

Tomoyo contemplaba esta escena atónita. Ella había observado cómo esa extraña energía había rodeado a su amiga. Era cierto, en verdad parecía que quisiera hacerle daño al bebé de Sakura. La dulce mano de Eriol, le hizo aterrizar en la realidad.

-Tranquila- él la abraza- te prometo que todo va a estar bien.

-Eriol, tengo miedo- le confiesa ella con un hilo de voz.

-Bien- dice Tao aprobando el acto de Lin, ambos están a varios metros del grupo, escondidos tras unos árboles. Tao entonces observa a Lin, ella parece todo menos contenta, coloca la mano sobre el hombro de ella- ¿Pasa algo?

Lin no dice nada, sólo retira la mano de Tao de su hombro. No ha dejado de mirar fijamente a Sakura. Nunca va a olvidar el rostro de desesperación que ella tenía cuando vio que la vida de su bebé estaba en peligro. Era el rostro que sólo una madre podía poner. Unas lágrimas no pudieron evitar salir de sus ojos. ¡Cómo se odiaba a sí misma! Tenía que hallar la forma de salir de todo eso... que la estaba enlodando cada vez más.

-Lin...- la llama Tao una vez más- tu trabajo estuvo perfecto... tranquila.

-No, no estuvo perfecto- dice ella tajantemente- fue lo peor que he hecho en toda mi vida. Vámonos Tao...

 

 

Hong Kong.

-¿Y?- pregunta Mei Ling viendo entrar a Wei a su recámara- ¿ya se despertó Touya?

-El joven aún permanece dormido. Duerme muy profundo, señorita Mei Ling- le informa el anciano.

-Tsi dijo que serían diez horas continuas, y no ha pasado ni siquiera la mitad, pero es mejor así, no quiero a ese maniático gritando como colérico por la casa- suspira ella.

-Por cierto, el joven Xiao se encuentra allá abajo- le anuncia Wei.

-¿Sí? Enseguida voy...

-Creo que sólo venía a buscar a la Sra. Tsi- comenta Wei- porque casi no se anunció.

-No importa, de todas maneras voy a ir a verlo- dice ella.

-Eso fue lo que pudiste averiguar- dice Tsi un tanto desalentada- pues no es mucho...

-Sí, esta investigación no está progresando mucho que digamos- dice él- hoy hablé con Tao Feng, y me sorprendió un poco que ofreciera su ayuda para este tema.

-Está muy bien enterado de todo- anota Tsi- aunque eso no es de extrañarse, Feng siempre es el primero en enterarse de todas las situaciones que hay en el Concilio. Pero es raro que quiera colaborar, ya que él nunca ha estado muy de parte de Shaoran ¿no?

-Sí, pero también recuerda que es mejor que ahora él esté de parte de Shaoran, ya que de lo contrario lo tildarían de sospechoso, y una persona como él no puede darse el lujo de que se manche su reputación. Luego hablé con el jefe del Clan Yang, y eso fue lo que me dejó desconcertado, ya que me dijo que averiguara bien, que muchas cosas tal vez no eran lo que parecían. Que probablemente algunos clanes estuvieran en contra de Shaoran, y no lo dijeran...

-...- Tsi permanece algo pensativa. Para ella hay cosas que no terminan de encajar bien, hay algo detrás de todo, su sexto sentido se lo dice, pero ¿de quién desconfía?

-Pero tranquila, Tsi, que ya llegaremos al fondo de esto- le sonríe él con confianza.

-Sí, yo también espero que esta situación se resuelva pronto- ella se recarga en su hombro.

-Tsi...- él toma su mano y la obliga a mirarla- pase lo que pase, no quiero que tú trates de averiguar nada...

Tsi sonríe levemente, se nota que Xiao sí la conoce, ya que estaba justamente pensando en eso.  Mira a su esposo y le da un leve beso en los labios y le mira sonriente.

-De acuerdo, además que quiero cuidar a este pequeño- dice señalando su vientre- no voy a arriesgarlo jamás...

Ambos se sonríen y terminan con un beso, que es observado de lejos por Mei Ling, quien da un suspiro sonriente.

-Hola...- saluda Mei Ling a la feliz pareja- me avisaron que habías venido...

-Sí, estuve investigando en el Concilio- le dice él.

-¿Y?- se entusiasma Mei Ling.

-Hay que tener vigilado al jefe del Clan Yang, dijo algunas cosas que hacen dudar de si está o no de nuestra parte- concluye Xiao.

-Mañana hablaré con Shaoran para tenerlo informado, debe estar al tanto de la situación cuando regrese a casa- dice Mei.

-Xiao... ¿puedes dejarnos solas un momento?- le pide Tsi a su esposo- espérame afuera y enseguida te alcanzo...

-De acuerdo...- sonríe él.

Apenas su esposo se hubo retirado, Tsi se volteó enseguida a Mei Ling, quien le miró un poco desconcertada por la reacción de su amiga.

-¿Qué te ocurre Tsi?- pregunta Mei preocupada.

-Tengo que pedirte un favor...- dice ella.

-Seguro, ¿de qué se trata?-

-Le prometí a Xiao que no intentaría hacer nada... pero es que no puedo quedarme con los brazos cruzados. Mira, hay algo que presiento Mei Ling... no sé qué es, pero no me puedo quedar con esta desesperación que me atraviesa el pecho. Tengo que averiguar qué está pasando en realidad... y necesito que tú me ayudes, porque Xiao jamás lo hará. Ayúdame a averiguar lo que está pasando...

-Tsi...- Mei Ling toma la mano de su amiga- mira, la verdad yo... me preocupas... es que en tu estado...

-Mei Ling, por favor- le suplica ella- sé que no me pasará nada... lo prometo...

-De acuerdo, vamos a investigar y llegar al fondo de esto, pero al mismo tiempo vamos a cuidarnos ¿está bien?- sonríe ella.

-Sí, gracias Mei Ling, gracias- ambas amigas se abrazan.

Mientras todo esto ocurre, Kero duerme plácidamente sobre la cama de su ama Sakura. Había costado un montón convencerlo de que se quedara en Hong Kong mientras Sakura iba con su esposo hasta Inglaterra. Finalmente, Mei Ling y Tsi habían logrado poner orden y lograr que el guardián se quedara y dejara a los esposos viajaran solos. Pero, como siempre, Kero no había quedado tan convencido; y fue un gran alivio para los residentes de la Casa Li que él resolviera quedarse en el cuarto de Sakura y Shaoran, “descansando”.

La ventana de la habitación se abre, dejando pasar un poco de frío, lo que hace que el guardián abra los ojos. Recorre con su soñolienta mirada la recámara y nota la ventana abierta. Da un suspiro y se eleva, dirigiéndose hacia la ventana. Se dispone a cerrarla, pero entonces una fuerte ráfaga de viento choca contra él, haciendo que caiga en el suelo. Kero se levanta aturdido y confundido, pero nota enseguida que no es un viento muy normal. Se queda inmóvil y sus ojos recorren todos los rincones del lugar... hay algo que está fuera de lugar. Algo extraño, como si de repente una energía se hubiera concentrado toda en un solo punto. Se queda mirando el mueble de Sakura... es allí donde se encuentra toda la energía concentrada. Se va acercando poco a poco, con cautela, ya que no tiene muy claro qué clase de energía es. Cuando se encuentra a pocos metros, una de las gavetas se abre rápidamente y Kero retrocede unos pasos.

Kero queda totalmente sorprendido al ver que ante sus ojos, el Libro de las Sakura Cards se eleva, envuelto en una aura dorada. De repente, el aura se va haciendo cada vez más intensa, hasta que finalmente emite un destello que hace que Kero cierre sus ojos por unos segundos. Cuando los vuelve a abrir, se encuentra con la sorpresa de que el Libro se tirado a sus pies, como si fuera uno cualquiera. El pequeño guardián se acerca y coloca sus dos manos (¿?) sobre el libro... la energía que siente fluir es inimaginable.

-Oh, Dios....- murmura.

 

 

Londres, Inglaterra.

Hay dos hombres, y un pequeño niño; que se encuentran en el salón. El niño se encuentra jugando en el piso, mientras que ambos hombres están conversando de lo más animadamente, al parecer se están retando para ver quién es mejor que el otro.

-¡Te digo que en eso sí que jamás podrás superarme!

-¿Lo crees?- se ríe el otro mirándolo fijamente- yo no...

-Tendremos que hacer algo para comprobarlo.

-De acuerdo, pero el que gane esta vez será el que se lleve todos los méritos...

-Me parece bien, hablo por los dos cuando digo que estoy cansado de esto...

-Bueno ¿Qué propones?

-Es algo arriesgado lo que se me ocurre, no sé si aceptes- suspira él.

-¡Lo dices como si creyeras que soy un cobarde!- él se enoja levemente por el comentario anterior.

-De acuerdo, lo diré...- suspira poniendo sus manos sobre la mesa- hagamos “La Creación”

-¿La Creación?- el otro queda algo asombrado.

-El que pueda realizarla completa será el que gane- dice él pacientemente- puedes pensarlo si quieres...

-...no- dice el otro rápidamente, sin pensarlo mucho- estoy de acuerdo...

-¿Trato hecho?-

-Trato hecho- responde el otro, extendiendo su mano para sellar el pacto.......

-¡¡¡¡PAPÁ NOOO!!!!- grita el niño desesperado.

//

Eriol se despierta exaltado, mira a su alrededor y encuentra a Tomoyo durmiendo a su lado, plácidamente. Ha tenido ese sueño otra vez, lleva días teniéndola, pero siempre había despertado cuando uno de los hombres preguntaba ¿Qué propones?, nunca había llegado hasta el final. Pero al parecer esto lo había dejado más confuso aún. ¿La Creación? ¿Y quién demonios eran esos hombres? ¿Y el niño? Ahora le resultaba obvio que uno de ellos era su padre.

Se puso de pie, procurando no molestar mucho a Tomoyo, y abrió la ventana de su habitación. La luna llena se podía contemplar. Dio un profundo suspiro. Ahora sí estaba seguro que esos sueños tenían algo que ver con lo que estaba sucediendo. Desde esa tarde lo sabía. ¿Por qué? Porque cuando tuvo el puñal en sus manos y contempló ese símbolo tan extraño, experimento la misma sensación de incontenible angustia que le daba cuando tenía esos sueños. Ahora sólo debía encontrarle relación a todo...

-Mmm... Eriol- le llama Tomoyo al notar que no está en la cama con ella- Eriol...

-Tranquila T-chan, estoy aquí, es que no puedo dormir.

-Sé que estás algo preocupado, pero no te lo tomes tan a pecho... buenas noches- murmura ella con los ojos entreabiertos.

Él la contempla unos minutos. Recuerda lo que pasó esta tarde, cuando una extraña fuerza atacó a Sakura. Recuerda el rostro desesperado de Shaoran al ver a su esposa correr peligro... y teme verse en una situación similar. Teme muchísimo por Tomoyo... por alguna extraña razón siente que él corre peligro y ella también. ¿Por qué? ¿Por qué? Se lleva las manos a la cabeza...

-¿Por qué? ¿Qué me está pasando?- murmura él confundido

 

 

Hong Kong

Una oscura silueta está sentada frente a una mesa redonda, que en el centro está colocado un dije, que tiene inscrito el mismo símbolo en el puñal. Toma el dije entre sus manos y una leve carcajada se deja escuchar.

-Sí- dice tomando el dije entre sus manos- Sí Clow Li, muy pronto me vengaré de ti... de ti y toda tu maldita descendencia....

 

 

----CONTINUARÁ....

 

Notas de Autora:

Okis, el tercer capítulo. Sé que me demoré un montón en escribirlo, pero creo que ha valido la pena la espera ¿no? En fin, espero que les esté gustando, ya que no tienen idea el empeño que le pongo a esta historia.

Como han podido observar, las cosillas se están complicando, ya se van dando cuenta que no sólo quieren ir contra Shaoran, sino también contra nuestro querido Eriol. Ah ¿Y Las Sakura Cards? ¿Qué es lo que les está ocurriendo? Mmm... lo siento, pero si les digo no tendría ninguna gracia =P

Pero como todo es intriga y misterio... ¿Qué onda con Touya y Kaho? Pues la verdad el primero sólo piensa en su hermana, pero allí le damos un empujoncito para que vea lo que se está perdiendo ¿no? ¿Y cuándo se nos casan Tomoyo y Eriol? Pues pregúntenle a él, je,je, porque no le veo con ganas =P, pero también a ese le damos un empujoncito ¿no?

Avances del Siguiente Capítulo: “Intrigas en el Concilio”

Mei Ling pone en práctica su “Plan Touya”, que es celebrado por Kaho. Sakura y Shaoran regresan a Hong Kong; Xiao pone al tanto de la situación al último, mientras que Kero intenta decirle a Sakura lo que ocurrió con las cartas en su ausencia. Mientras que Tsi y Mei Ling empiezan a hacer sus investigaciones, y van derechito con el jefe del Clan Yang. Cosas extrañas empiezan a suceder alrededor de nuestros amigos, quienes empiezan a aterrorizarse.

 

Okis, ya saben que comentarios, quejas y dudas a rei01@tokyo-3.com ¡Y sigan votando por el sexo del bebé de Sakura! Hasta ahora va ganando que sea niña, pero esto puede cambiar n_n ¡Hasta el siguiente capítulo!